Fotos buenas vs fotos malas

En este capítulo discutiremos sobre uno de esos conceptos resbaladizos: qué se considera una buena foto y qué se considera una mala foto (spolier: es un error pensar en esos términos)

Ya hablamos en el capítulo anterior sobre la diferencia entre calidad de imagen (resolución, nitidez, etc.) y calidad de una foto (qué sensaciones o emociones nos genera contemplar una foto).

Fotos buenas vs fotos malas

Vamos a intentar hablar de la calidad de una foto: qué es una foto buena y qué se considera una mala foto.

Ya, de entrada, ese planteamiento creo que sería erróneo.

Tenemos que partir de la base de que lo que podemos entender por calidad de una foto es algo totalmente subjetivo y relativo.

No existe un medidor de ‘calidad de foto’ ni hay unidades que midan eso.

Valorar una foto como buena o mala creo que en general es una pésima idea.

Cada uno puede valorar una foto según el contenido, las sensaciones o emociones que le transmite (o según sus propios criterios personales).

Es algo que depende de tantísimos factores…

Y lo más interesante es que muchos de esos factores ni siquiera están relacionados directamente con la imagen, con la foto que contemplamos.

Valor de una foto

Me gusta más el concepto de valor de una foto (valor de una obra artística en general).

Sigue siendo un concepto totalmente subjetivo, porque se aplicaría a cada persona que ve esa foto: ¿qué valor tiene para mí esta foto? ¿qué me aporta o qué me transmite?

Pero me gusta más porque nos quitamos de encima esa dualidad: bueno-malo, todo-nada…

El valor de una foto lo podemos organizar o dividir en diferentes apartados, por ejemplo:

  • El valor técnico: calidad de imagen, exposición, técnica fotográfica…
  • El valor del contenido: personaje, momento, contenido histórico, sociológico, denuncia, mensaje, valor documental…
  • El valor estético: composición, atractivo visual…
  • El valor emocional: qué sensaciones, sentimientos o emociones me transmite esa foto cuando la miro

No están ordenados por ningún criterio en especial, de hecho ya comentamos que la parte puramente técnica no suele ser tan importante.

Cuando vemos una foto, sobre todo cuando lo hacemos de forma natural, de forma instintiva y sin pararnos a analizar, estamos aplicando automáticamente ese tipo de valoraciones.

Muchas de esas valoraciones estarán totalmente sesgadas y dependen más de nosotros mismos que de la foto en sí: por condicionamientos previos, prejuicios, experiencias personales, expectativas, sesgos culturales, recuerdos…

Otras dependerán más de la propia foto: el impacto visual, la estética, el contenido desde un punto de vista más objetivo…

Nuestro cerebro hace la ‘suma’ y nos da como resultado su valoración de la imagen:

  • ¡guau!
  • fotaza
  • me gusta
  • no me gusta
  • me gusta pero meh
  • me es indiferente
  • no la entiendo
  • ni fu ni fa
  • acabo de verla y ya la he olvidado…
  • ….

Los cerebros de dos personas diferentes pueden reaccionar de formas totalmente distintas ante la misma imagen.

Vamos a intentar entender todo esto con ejemplos.

Valor emocional

Todos tenemos fotos que aunque no ganarían concursos nos transmiten sensaciones o emociones intensas (el valor emocional que comentábamos): porque aparece una persona especial, porque ese lugar me trae buenos recuerdos, por las peripecias que tuve que hacer para conseguir la foto…

El valor emocional es tan grande que eclipsa todos los demás apartados. Vamos a suponer que para mí es una foto que tiene un gran valor.

Sin embargo, otra persona que vea esa misma foto no tendrá las mismas sensaciones.

El valor emocional será para ella mucho más bajo o nulo. Se basará por tanto en los demás valores y es muy probable que esa foto le sea indiferente, o que no le guste.

Valor documental

Vamos a poner otro ejemplo.

En fotografía documental (fotoperiodismo por ejemplo) se valora todo lo que tiene que ver con el momento, la sensación de veracidad, el contenido histórico o sociológico, etc.

Cuando una persona ve una foto de este tipo, el contenido es muy importante. Todos los demás apartados y criterios de valoración siguen estando ahí, pero no la valoramos de igual forma que una foto de paisaje, por decir algo.

Además, alguien que conozca la temática, por ejemplo el hecho histórico o el contexto social, valorará esa foto muchísimo más que otra persona que no sepa ni quién es el personaje que aparece ni su contexto.

Expectativas / condicionantes

Y otro ejemplo más.

Imagina que vas a una exposición de ‘fotos ganadoras de un concurso de fotografía prestigioso‘.

Pero en realidad se trata de un experimento sociológico. Las fotos que aparecen expuestas no son realmente de fotógrafos premiados, son imágenes creadas por fotógrafos aficionados. Vamos a suponer que son fotos que podríamos considerar ‘buenas’.

Antes de entrar ya llevas un condicionamiento muy fuerte: esperas ver fotos impresionantes, esas fotos ‘¡guau!‘ que quitan la respiración.

Habrá personas que se lleven una decepción. Tenían las expectativas muy altas y quizás esas fotos no les transmiten lo que ellos pensaban que iban a ver.

Habrá personas que verán obras maestras, porque ese valor oculto (prestigio, autor reconocido, obra premiada…) refuerza su valoración de los demás criterios.

Ninguna de esas personas tiene razón o está equivocada.

Contexto

Y el último ejemplo, de verdad…

Imagina que ves una foto y no te dice nada. La olvidas automáticamente.

A los pocos días te dice un amigo: ¿viste la foto aquella en la que el fotógrafo tuvo que ir a tal sitio remoto y esperar no sé cuántos días muerto de frío para conseguir sacar tal detalle?

Uhm… vuelves a ver la foto…

…y ahora sí entiendes el contexto, el contenido… o lo que quería expresar el autor… o el mérito del fotógrafo por haber conseguido eso…

La ves de otra forma y la valoras de otra forma.

El valor de una foto es totalmente subjetivo y personal

Podría seguir con miles de ejemplos.

Pero creo que la idea está clara: la valoración de una foto es al final una cuestión subjetiva.

Depende de la foto en sí, pero también de la persona que contempla esa foto.

Fotos que gustan a mucha gente

Teniendo en cuenta esa componente subjetiva tan importante, sí es cierto que hay fotos que gustan a muchas personas, fotos que pasan totalmente desapercibidas y fotos que incluso pueden desagradar (por el contenido o por la estética).

A lo largo del curso te voy a dar el secreto para conseguir esas fotos que gustan a todo el mundo. De hecho, te lo voy a adelantar ya para ahorrarte tiempo: fotos de gatitos.

Es broma, es broma

No hay ningún secreto mágico, ni reglas, ni recetas que garanticen que una foto guste a mucha gente, a poca o a ninguna…

Sí es cierto que hay una serie de ‘ingredientes’ que tienen que ver con el comportamiento del cerebro y la visión humana que podemos usar a nuestro favor para generar o potenciar ciertas sensaciones en la persona que ve la foto.

A partir de un contenido, podemos intentar usar esos ingredientes para condimentar y añadir sabor.

Es lo que intentaremos ver en los capítulos de composición.

La obligación de un fotógrafo aficionado

Como fotógrafos aficionados creo que lo más importante es que nuestras fotos nos gusten a nosotros mismos.

Un fotógrafo profesional se gana la vida con sus fotos, para él sí es importante que las fotos sean atractivas para sus clientes o los clientes de sus clientes (moda, publicidad, etc. )

Y si queremos publicar nuestras fotos (como aficionados por ejemplo) y que gusten a mucha gente también tendremos que cuidar un poco más nuestras composiciones y pulir más detalles. Usar ingredientes más universales o que gusten a más gente.

Pero recuerda que en última instancia, como fotógrafos aficionados nuestra ‘obligación’ primera y fundamental es disfrutar con la fotografía.

Mejorar como fotógrafo tiene que ver con conocer y combinar esos ingredientes, encontrar una metodología, un estilo si quieres, que te permita acertar más veces a la hora de crear esas fotos que te resultan atractivas.

Que cada vez sea más un proceso premeditado, buscado.

Que no sea algo tan instintivo o casual.

Y si además esas fotos gustan a más personas… pues mejor, ¿no?

Impacto visual

Esto sólo lo voy a comentar un poco por encima.

¿Cuántas fotos vemos a lo largo del día? ¿Cientos? ¿Miles?

De toda esa cantidad seguro que hay fotos muy interesantes que simplemente las pasamos sin más y las olvidamos inmediatamente.

Hemos comentado que cada foto la valoramos en muchos apartados diferentes y a partir de ahí nuestro cerebro hace sus cuentas y nos da una ‘puntuación’: me gusta, no me gusta, indiferente…

También es cierto que todas las fotos tienen diferentes matices o capas (en el sentido que veremos ahora).

La primera capa es la que atrae inicialmente nuestra atención: puede ser el instante que recoge, el personaje principal, el color, la estética…

Sería algo así como el ‘amor a primera vista’ o lo que se suele decir de ‘la primera impresión es la que cuenta’.

Pero luego nos centramos un poco más en esa foto y vemos por ejemplo el entorno, el contexto… y nos aporta más información (útil o no, dependerá de cada foto y de cada persona).

Y luego nos fijamos en un detalle que no habíamos visto inicialmente…

Y quizás nos da por pensar en qué técnica utilizó el fotógrafo.

O la situación social que muestra el autor en la foto nos hace reflexionar…

Es decir, la primera impresión sería como la punta del iceberg, lo que percibimos en un primer momento.

Pero luego la foto puede tener muchos matices y muchas lecturas diferentes

Esas capas de información adicional, simbolismo, mensaje, etc. que la hacen más interesante.

El impacto visual de una foto podríamos decir que hace referencia a esa primera impresión.

¿Hay que buscar siempre un gran impacto visual en nuestras fotos?

Pues depende.

Si conseguimos una foto con un gran impacto visual y que además tenga esa ‘sustancia’, esos matices y capas de información… tendríamos posiblemente una gran foto (una foto de gran valor para muchas personas).

Pero también puede ocurrir que busquemos un gran impacto visual y que luego la imagen se ‘desinfle’ a ojos de la persona que la contempla.

Digamos que para ‘competir’ con esos miles de fotos que vemos a diario, una foto necesita un mínimo de impacto visual.

Algo que haga que la persona que la ve se detenga un momento y la saboree un poco antes de pasar a la siguiente.

Las fotos que hacemos para nosotros mismos, por el simple placer de disfrutar de la fotografía… ¿también deberían tener ese impacto visual del que hablamos?

Pues yo creo que sí, que tenemos que aspirar a conseguir fotos completas y elaboradas: con ese ‘atractivo’ inicial que sería como el envoltorio de un regalo, con un contenido interesante y con una composición que refuerce al contenido o al mensaje.

Sobre las críticas

Esto daría para escribir un libro de psicología. Yo sólo voy a comentar mi opinión.

Desde mi punto de vista, las fotos que hagas te tienen que gustar sobre todo a ti. Creo que eso es lo más importante para un fotógrafo aficionado.

Ten en cuenta lo que hemos hablado sobre lo relativo que es el valor de una foto.

Fotos que hiciste hace tiempo, que considerabas tus mejores fotos… las miras años después y puede que te den hasta vergüenza ajena… ¿cómo pude perpetrar semejante foto y encima haber estado orgulloso de ella?

Uno mismo, dependiendo de las circunstancias, estado de ánimo, evolución personal, etc. valora de forma diferente sus propias fotos.

¡Imagina una persona ajena!

Por lo tanto, si publicas fotos estás expuesto a las críticas de los demás y cada persona las valorará de una forma totalmente diferente.

Tienes que ver una crítica como un punto de vista diferente. No como un ataque personal.

Cómo interpretar una crítica (recalco que es mi opinión):

  • Escucha y valora las críticas constructivas de otros fotógrafos y de personas de tu entorno
    Las críticas constructivas normalmente incluyen términos relativos: yo lo hubiera hecho de esta forma, quizás haciendo esto hubieras conseguido eso otro, me parece que…, para mi gusto
    Si te hablan en términos absolutos… mmm… quizás es que viene de una persona que no te va a aportar mucho.
  • Las críticas son útiles cuando te hacen reflexionar
    No te cierres, analiza por qué esa persona tiene esa opinión.
    «Mi intención con la foto era ésta… y sin embargo lo están interpretando de esta otra forma… ¿por qué?»
    «Ah, no me fijé en ese detalle cuando hice la foto… la próxima vez intentaré prestar más atención…»
    Este tipo de análisis a través de los ojos de otra persona son muy importantes para aprender y mejorar.
  • Ten en cuenta que cada persona tiene una percepción diferente, una trayectoria vital diferente, sus propios gustos, experiencias, prejuicios…
  • Por lo tanto hay que valorar también de quién viene esa crítica
    ¿Es una persona con experiencia en fotografía?
    ¿Está condicionada por algún estilo, tipo de fotografía, etc.?
    ¿Cómo es su personalidad?
    ¿Es alguien que quiere ayudar realmente… o tiene alguna otra motivación?
  • Las críticas destructivas o que no aportan valor hay que tirarlas a la basura directamente
    No pierdas tiempo ni energía. Ni te desanimes.
    Hay personas con problemas serios, que ‘necesitan’ quedar por encima de los demás o que simplemente les resulta placentero hacer sentir mal a los demás. No es tu problema, es su problema.
    Mi recomendación es que no entres en ese juego.
  • No hay fotos buenas o malas.
    Ni hay fotos perfectas. Siempre se le puede sacar punta o poner pegas a una foto o a cualquier obra artística, precisamente porque el arte no se puede medir de una forma objetiva. Recuerda lo que hemos comentado sobre el valor de una foto (los diferentes valores).
  • Aléjate de ‘fotógrafos’ que entienden la fotografía como una religión: mandamientos, reglas, dogmas, doctrinas…
    Pienso que una persona que cree tener la verdad absoluta no suele ser la mejor referencia en ningún aspecto de la vida, y menos en estos temas tan subjetivos.

Y si estás en el otro lado, cuando vayas a criticar una fotografía de otra persona, por favor, aplícate a ti mismo los mismos criterios.

Recuerda que detrás de esa foto que estás viendo (y criticando) hay una persona.

Resumen

… sobre calidad de imagen, calidad de una foto, fotos buenas y malas, etc.

  • La calidad de una foto, su atractivo, depende de factores que están sobre todo en la parte artística o en el contenido en sí.
  • La calidad técnica (calidad de imagen) sólo influye realmente cuando es tan baja que resulta molesta y resta protagonismo al contenido.
    Pero en general es muchísimo más importante el contenido y la parte estética de la foto.
  • Es mejor pensar en términos del valor de una foto (no si es buena o mala).
  • El valor de una foto es siempre relativo: diferente para cada persona.
  • Y la valoración global que hace cada uno se construye a partir de muchos aspectos (valor técnico, valor del contenido, valor estético, valor emocional…)
  • Influyen además factores que no tienen que ver con la propia imagen, sino con la persona que la observa: estado de ánimo, condicionamiento previo, expectativas, lenguaje visual (aspectos culturales)…
  • A pesar de toda esa variabilidad, hay una serie de ‘ingredientes’ basados en el comportamiento y la psicología de la visión humana, que podríamos decir que son ‘universales’.
  • Esos ingredientes universales son como condimentos que nos pueden ayudar a reforzar el contenido, el mensaje o la belleza de lo que aparece en una fotografía.