Composición: simplicidad
¿Por qué nos parecen atractivas y placenteras las imágenes basadas en la simplicidad y en el minimalismo? Vamos a intentar explicarlo desde el punto de vista del funcionamiento del cerebro.
Si recuerdas el capítulo donde comentamos el concepto de figura y fondo desde el punto de vista de la fotografía , vimos de forma resumida algunas estrategias que podíamos usar como creadores para atraer (y mantener en lo posible) la atención del observador hacia el protagonista de nuestra foto.

Y vimos también que si en un encuadre hay muchos protagonistas secundarios, o varios protagonistas principales, es más complicado conseguir una composición ‘estable’ y una imagen que tenga cierto impacto visual.
Esos protagonistas ‘luchan entre sí’ por captar la atención del observador y puede ocurrir que el conjunto pierda fuerza.
El cerebro humano es vago por naturaleza.
Muchas de las fotos que nos parecen atractivas se basan en la simplicidad, en el orden y a veces incluso en el minimalismo.
Las imágenes de escenas con muchos elementos, inconexos entre sí o desordenados de una forma caótica: no nos suelen atraer a menos que por encima de ese caos haya un protagonista muy claro, con una fuerza visual tan grande que todo lo demás queda en segundo plano en el cerebro del observador.
Esto puede ocurrir por ejemplo en fotoperiodismo, donde suele ser mucho más importante el contenido y el contexto (recoger la realidad de la forma más fiel posible) que la parte de composición.
Pero en general las imágenes muy complejas y confusas suponen un gasto de energía para el cerebro, que intenta localizar muchos puntos de interés y al final acaba cansándose: esas fotografías nos suelen resultar indiferentes o directamente no nos gustan, nos aburren por decirlo de alguna forma.
Componer con muchos elementos es en general complicado. Hay que tener en cuenta muchos factores.
Así que en fotografía (y vídeo) muchas veces se aplica esa expresión de ‘menos es más’.
No quiere decir que siempre tengamos que ir al minimalismo y que tengamos que simplificar todos y cada uno de nuestros encuadres.
Es una opción más.
Sin embargo, es una estrategia que suele dar buenos resultados y, sobre todo al principio, nos va a resultar más fácil que intentar composiciones muy elaboradas con muchos elementos.
Simplificando… que es gerundio
Si hemos elegido de antemano al protagonista (una persona, una mascota… lo que sea) ya tenemos el 90% del trabajo hecho.
Si no tenemos un protagonista claro y nos encontremos con una escena que tiene mucha información, muchos elementos… vamos a intentar parar un momento para mirar la escena con tranquilidad.
Elegir un único protagonista
Vamos a tratar de pensar qué elemento tiene más relevancia.
Qué elemento de la escena nos transmite más o destaca de alguna forma.
O quizás intentar ver cuál es el elemento más representativo de la escena.
Y vamos a intentar aislarlo para convertirlo en el protagonista único.
Puede ser una persona, un animal, un objeto…
También puede ser una pareja, un grupo de personas que están juntas o haciendo algo concreto, un grupo de objetos…
Es decir, algo que identificamos como una entidad única en ese contexto.
Nuestra meta será simplificar de tal forma el encuadre que nuestro protagonista sea en esa imagen el único Protagonista (the one and only) sin dejar lugar a dudas.
Elegir un fondo sin distracciones
Una vez tenemos localizado al protagonista, vamos a intentar separarlo de los demás elementos de su entorno.
En una escena real, por ejemplo en fotografía callejera, en fotografía de paisaje, fotografía de eventos, etc. los objetos están donde están: no podemos mover un árbol de sitio, o un poste de la luz, o un camión…
Sí nos podemos mover nosotros y a veces también se puede mover el protagonista (p.e. en fotografía de retrato)
Podemos jugar por ejemplo con la distancia real entre la cámara y el sujeto de interés (perspectiva) y con la distancia focal del objetivo (ángulo de visión) para intentar conseguir sacar del plano esos otros elementos que no nos interesan.
Como digo, en una escena real no siempre es posible aislar al protagonista como nos gustaría. Tenemos que jugar las cartas de la mejor forma posible.
A veces tendremos una idea feliz y otras muchas veces no lo conseguiremos del todo, pero bueno, ahí está la gracia y tendremos que intentarlo al menos y hacer uso de nuestra creatividad.
Evitar fondos con ‘alta frecuencia’ espacial
Recuerda que cuando hablamos de ‘fondo’ nos referimos a todo lo que no es la Figura.
Es decir, todo lo que está detrás del protagonista (al fondo), pero también lo que está a los lados y lo que está entre el protagonista y la cámara.
Muchas veces nos podemos encontrar en esa zona que está más cerca de la cámara fondos con alta frecuencia espacial.
Alta frecuencia espacial correspondería con una imagen o un trozo de escena con muchos bordes o cambios de tono o de color por unidad longitud o de superficie.
Zonas de alta frecuencia espacial serían por ejemplo cuando en el primer plano hay maleza, ramas sueltas, matorrales sin una forma definida, basura, chatarra…

Estas zonas están formadas por muchas líneas, cada una siguiendo una dirección diferente, generando un entramado caótico.
Ese tipo de estructuras normalmente ‘restan’: no aportan nada de información útil ni de contexto. Más bien suele ser todo lo contrario: distraen y cansan al observador.
La mirada tenderá a ir hacia esas zonas: primero porque están más cerca del observador (uno de los criterios de atracción visual) y también como observadores intentaremos encontrar patrones reconocibles porque inicialmente parece que hay mucha información en esa zona. Pero no encontraremos nada de interés.
En cierta forma es un gasto de energía que genera una sensación como de ‘suciedad’ en la imagen.
Si este fondo del primer plano está formado por un patrón repetitivo, incluso de alta frecuencia espacial, ya no aplicaría ese criterio. Podría ser interesante para el observador, pero tendríamos que valorar si refuerza realmente el protagonismo del sujeto principal o si actúa más bien como distracción.
La distancia actúa como una especie de filtro.
Por ejemplo, si tenemos maleza en el fondo a 100 metros por detrás del protagonista, no estamos viendo nada de esa alta frecuencia espacial, se ha perdido el detalle de cada rama individual y todo aparece más homogéneo, con una frecuencia espacial mucho más baja. Como observadores lo vamos a interpretar automáticamente como fondo que forma parte del entorno, no va a ser un atractor visual.
Como curiosidad, cuando se utilizan técnicas de larga exposición para conseguir el ‘efecto seda’ en el agua de un río, una cascada, el mar o las nubes… Lo que estamos haciendo es aplicar un filtro que elimina la alta frecuencia de esos elementos.
Desenfocar el fondo
Esta es una técnica que veremos más adelante.

A veces nos es imposible conseguir un encuadre con ese fondo homogéneo, sin detalles que distraigan.
En esos casos podríamos jugar con la profundidad de campo (si nuestro equipo, el tipo de encuadre, etc. nos lo permite) para desenfocar el fondo.
El protagonista aparecería perfectamente enfocado, mientras que el fondo aparecería desenfocado, sin detalle.
Ese elemento enfocado se convierte en un atractor visual excelente.
Esta técnica es un recurso más, de los muchos que podríamos intentar.
A veces se abusa mucho de los fondos desenfocados, porque son un recurso muy sencillo cuando se domina un poco la técnica.
Rellenar el encuadre
A veces el mejor recurso para simplificar y dar todo el protagonismo a la figura es que la propia figura ocupe la mayor parte del encuadre.

Si es una persona o un animal, podría ser por ejemplo un primerísimo plano de la cara.
Si es un objeto se le suele conocer como plano detalle.
La idea aquí es que no haya fondo como tal o que sea mínimo.
Espacio negativo
También podemos intentar todo lo contrario…
Si conseguimos encontrar un fondo muy homogéneo en cuanto a tonalidad o color, sin textura ni detalle, podemos intentar jugar con el espacio negativo.

El espacio negativo funciona de forma inversa a como funcionaría un atractor visual.
Cuando en una imagen tenemos un elemento rodeado por un fondo sin nada de información, ese fondo vacío nos ‘empuja’ directamente hacia el protagonista, nos obliga a centrar la atención en el elemento principal.
He comentado que ese tipo de fondo no suele tener textura ni detalle, pero esto no es siempre así.
Podríamos conseguir espacio negativo con fondos que tienen por ejemplo patrones repetitivos o cierta textura, pero en general creo que es más complicado conseguir ese comportamiento de ‘atractor visual negativo’.
Normalmente el espacio negativo ocupa la mayor parte del encuadre y el protagonista sólo una pequeña zona del mismo.
Si el protagonista ocupa una parte importante del encuadre, ya no hablaríamos de espacio negativo, porque no tendríamos ese efecto.
En este tipo de composiciones, el fondo es también en cierta forma protagonista (no es un simple relleno que pasa desapercibido).
La ‘fuerza’ visual que genera el espacio negativo se basa en que nuestra vista tiene aparentemente libertad para recorrer todo el enorme volumen que abarca el encuadre, pero cada vez que nuestros ojos se apartan del protagonista se encuentran con ese ‘vacío’ que nos obliga a volver.
Consejos, sugerencias y aclaraciones
Cada situación es totalmente diferente.
Por ejemplo, si vamos a hacer una sesión de retrato está claro que ya tenemos al protagonista.
En otros casos llegaremos a la escena con cierta planificación, sabiendo más o menos cuál será nuestro protagonista: una cascada, un árbol singular, un tramo de un río, una roca muy peculiar…
Pero otras muchas veces es posible que lleguemos a una escena en la que no tenemos muy claro qué protagonista elegir o incluso si podríamos aplicar ahí esta estrategia de simplicidad.
Yo lo que hago en esos casos es comenzar con encuadres amplios, sin pensar mucho.
Imagina que he hecho una ruta de senderismo bastante dura para llegar a un determinado paraje o un viaje largo en coche…
Yo quiero tener fotos que me sirvan de recuerdo, podríamos decir que serían fotos documentales. Porque es posible que no vuelva de nuevo a ese lugar o que haya cambiado la próxima vez que lo visite.
Una vez que he asegurado esas fotos, entonces voy refinando para intentar conseguir esa parte más artística.
Si detecto elementos que podrían ser buenos protagonistas puedo intentar por ejemplo esta estrategia que hemos comentado de simplificar para destacar.
En una escena puede haber muchos protagonistas diferentes.
Para cada uno de esos protagonistas puedo ir aplicando lo que hemos comentado, alguna de esas técnicas o, si puedo, intentaré aplicar varias.
Muchas veces viene bien ser un poco metódico y tratar de conseguir diferentes versiones de una misma toma: en formato horizontal, en vertical, un poco más cerca, un poco más lejos, un poco más allá…
Aunque tengamos muy claro allí sobre el terreno cuál es nuestra composición favorita.
Porque luego al revisar las fotos en casa nos podemos llevar sorpresas y alguna de esas fotos de ‘relleno’ resulta que es la que más nos gusta.
